Los arboles y el viento.
Frescura en mi cuerpo.
Plenitud de un sueño despierto.
Sentir como el viento te toca.
Las piernas golpear.
El cabello respirar.
Y las orejas se alivian.
Como del peso del ruido.
Al compas de los pasos y los sonidos de las aves.
De las ramas crujir.
Del agua del rio que cae.
Vida.
Felicidad.
Que si no es sentir como el viento te acaricia.
Como acurrucandote.
Como animando a seguir.
A no caer ante el precipicio alto.
A levantarse del barro.
De las noches oscuras.
De las epocas de invierno.
De los dias de enfermdad.
De los dias inertes.
De los dias en que morimos lentamente.
Y sentimos desespero en el pecho y los dientes.
Como una borrasca que no acaba.
Queriendo desaparecer en la caida suave de la lluvia.
Y volverse eterno.
En ese momento.
En ese instante donde el sufrimiento se extingue.
Donde no hay sollozos.
Donde no hay discordia.
Y gritas,
Y gritas.


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