lunes, 2 de febrero de 2026

las noches

 Cuando la tranquila ncohe se convierte en fria  y calida. 

Temporaneidad como  las aves grises. 

Cuando sonries por la continua obligacion. 

Como mirando a un amanecer imaginario. 

Donde hay gente imaginaria riendo  y jugando. 

Cuando el frio mar se hace oscuro.  

Y las aves pierden su  vuelo en el  profundo horizonte.

Y su  anochecer infinito. 

jueves, 29 de enero de 2026

Al final de la noche, 
De un largo dia. 
El final de un largo sentir. 
De unos labios secos. 
De un ultimo abrazo. 
Cuando las hojas marchitas se caen. 
Cunado los ojos se apagan y la piel se arrguga y se pone fria.
Como el hielo y el mar. 
El oscuro mar.  

miércoles, 28 de enero de 2026

Geografía de un amor

La noche ha caído,
y con ella mi amor se resbaló
en el oasis de tu amor.

Habías sido la miel
con la que endulzaba mis días,
pero resultaste ser el ají
que terminó quemando mis noches.

He descendido de las nubes altas.
Me he sumergido en el éxtasis
de los bosques y los ríos.
He viajado por cordilleras y páramos.
He bailado en el sentir de la luna.

Y mis ojos aún recuerdan
el cálido lago,
y tu mano
en el regazo tenue del mediodía.

lunes, 26 de enero de 2026

 He perdido la calma. 

Hay días donde la tarde se aliviana. 

Y otros donde llorar no sana. 

Cuando las nubes no paran de llorar. 

Y las tardes buscan el lamento de la noche.


sábado, 24 de enero de 2026

No cerrar los ojos

En un mundo donde los gustos son muchos,
tantos como las cosas y las personas,
vivir bajo la mirada ciega
y los ojos sordos
es no ver a través de la ventana.

Es enterarse solo del reflejo del espejo,
de la imagen que devuelve su propia mirada,
recibir el sol para uno mismo
y tapar con un dedo
la luz que cae en la mañana.

Negar el brillo cálido de los bosques,
el frío hondo de los ríos,
las arenas ásperas
y su ardiente sentir.

No te niegues a mirar a través de la ventana:
hay mundos que existen
solo para quien se atreve a ver,
y redescubrir en su mirada.

viernes, 23 de enero de 2026

Donde el tiempo se detiene

¿Qué es la belleza,
sino el atardecer en tus ojos,
las manos calientes de un día frío,
ver las cimas de los árboles
y sus inmensas ramas?

Admirar la luna a través de la ventana,
ver las estrellas heladas y lejanas
de una noche sin fin.

Cerrar los ojos y respirar profundo,
mientras el aire sacude tu pelo y tu corazón.
Cuando tu piel se pega a la mía
y la tierra se enciende.

¿Qué es la belleza,
si no reír bajo la lupa de la incoherencia,
de la simple confidencia,
de las miradas amables,
de los días de invierno?

Cuando los montes palidecen
y las calles se oscurecen,
cuando el tiempo se congela
en un eterno momento.




¿Qué es la belleza,
sino el atardecer dormido en tus ojos,
las manos que arden en un día de despojos,
el calor que vence al frío silencioso?

Las cimas altas de los árboles abiertos,
sus ramas grandes tocando lo incierto,
la luna quieta al borde de la ventana,
y estrellas frías velando la madrugada.

Cerrar los ojos, respirar profundo,
sentir que el aire estremece el mundo,
que agita tu pelo, que enciende el corazón,
como un temblor secreto bajo la razón.

Cuando tu piel se acerca hasta la mía
y la tierra despierta en su osadía.

¿Qué es la belleza,
si no reír bajo la dulce incoherencia,
bajo la luz temblorosa de la confidencia,
en miradas sinceras, sin defensa?

En los días lentos del crudo invierno,
cuando el monte se vuelve pálido y eterno,
cuando las calles callan su voz
y el tiempo se congela entre tú y yo.


miércoles, 21 de enero de 2026

La maña del cielo claro

Cuando tus sentidos dejan de responder
y tu piel cálida cae ante la fría soledad,
cuando las alas pierden su vuelo
y las piernas dejan de sostenerte.

¡No llores!
Vivir no es eso.

Vivir es la maña del cielo claro,
de los árboles que se sacuden,
y de las miradas de gentes
que se pierden en su propio cielo,

en sus cálidas mejillas
y manos frías,
en tardes silenciosas
y noches de susurros y muerte


lunes, 19 de enero de 2026

Restos de cielo

 Llorar en el suplicio de lo que fueron.

Fueron ellos quienes dañaron el vuelo,

como dos aves que caen,
como dos aves que perdieron sus alas en silencio.

Te miré a secas.
Supe que el cielo se había perdido en tu mirada
y que yo me había perdido con ella.

Estaba helado.
Sabía que mi cuerpo moriría inerte,
no como el cielo alegre
de quienes un día fueron
y hoy son solo el vestigio de un recuerdo.

jueves, 8 de enero de 2026

La forma del sosiego

La quietud suave de las cosas,
como un leve respiro del viento.

La planitud de mi cuerpo
al sentir la serenidad de las hojas,
de los árboles al tambalear.

La pausa al detener la mirada
en las pequeñas ramas que se mecen.

Y sentir el silencio de las cosas:
del mesón, del cielo y las nubes.

El equilibrio de una vida efímera
que se vuelve eterna en un momento.

El sosiego de vivir
una vida sin lamentos.

Cuando escuchas tus pasos,
cuando tu interior brilla
al son de los tuyos
y no al ruido del qué dirán


martes, 6 de enero de 2026

Huellas de la lucha

Huellas de la lucha

He escuchado temblar a los pájaros
al oír la memoria de los ríos.

He escuchado a gentes que,
aun después de caer,
perseveran en la resistencia de sus corazones.

Son los que con valor
no se atreven a olvidar la montaña,
ni la tierra verde que los vio crecer.

Son los que conservan la esperanza
a pesar de haber sucumbido en la desdicha,
quienes con berraquera
no se quedan indiferentes ante la injusticia.

Y como nación,
escuchando la voz de los ancestros,
emerge.

¡Grita!

Porque armas no tenemos,
pero las huellas de lucha
que una vez cayeron
¡gritan!

Que ondeemos la bandera:
el amarillo, el azul y el rojo;
la paz, la libertad y la soberanía.

Que aunque desfallezcamos,
nunca las perderemos.

Porque no serán gobernados nuestros corazones.
Porque el honor de un colombiano
es morir por una historia viva
que nos inunda la sangre.

Son las huellas de la lucha.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Cuando la piel olvidó

Al ver tu rostro,
fue como un cariño marchito.
Eras la flor de mis sueños,
quien me dejaba la piel serena.

Cuando te fuiste,
las noches quedaron en vela,
mi pensamiento, difuso,
se centró en ti.

Pero como un juramento roto,
olvidé a qué olía tu piel
y aquello que alguna vez
retorcía mi cuerpo.

Ahora solo eres
una cicatriz del tiempo,
el letargo de un amor fugaz
perdido en el tiempo.