domingo, 22 de marzo de 2026

Llovía se hacia gris la mañana.
Revisaba tu pecho que estuviera en sintonía. 
Era como la fría tarde un verano sin fin.
Caían las nubes.
Yo te miraba cerca.
Como pensando en ti. 
Como sabiendo que aquellos crespos eran, 
Noche azul y días de frio. 
Esperando el toque cálido del sol en nuestras mejillas.
En sus mejillas cálidas.
En su tranquila forma de caminar y de ser. 

sábado, 21 de marzo de 2026

 Cuando la lluvia cae silenciosa.

Y mis manos se posan en tu cuello,

Como en busca de un consuelo solitario.

Como quien mira las casas por encima del hombre y,

descubre la tranquila pasividad.

De un dia de noviembre donde las ramas caen, 

Y se posan como tranquilas en el hombro de los que pasan.

En los pies,

En sus ojos.

En el pecho.

En el alma. 

Como inundandolos.




viernes, 20 de marzo de 2026

Desperté oyendo las motosierras sonar,
la tranquila mañana.
Y no tan tranquila por el rugir de las bestias.
O, quizá, sí: bestias.
Demonios
creados por los seres humanos,
aquellos que no piensan,
no razonan,
y serán la causa de nuestra muerte.

jueves, 19 de marzo de 2026

La fría penumbra del monte mas alto. 
Cuando todo es neblina.
Y hallo tus ojos suavemente. 
En la oscuridad de lo que no encuentro.
Lo que solo siento cuando mis pies vagan en ese ocaso. 
Es como una eclipse. 
Y palpito de tu cuerpo lo encuentro suavemente. 


miércoles, 18 de marzo de 2026

He recorrido tus mejillas cálidas,
Las he besado de mil manera en mi mente.
He bailado por tu  pecho,
He recorrido tus montañas.
Tu cálida piel me ha electrizado. 
He cantado tranquilo  mirando al cielo. 
Como bailando bajo el sol.
Cuando mas brilla tu piel, 
Y tus ojos se hacen calidos. 


martes, 17 de marzo de 2026

Gris

 Mis manos grises como un día de sol. 

Como la lluvia seca que cae,

Y que no llega.

Un día nublado cuando hay sol,

Y no veo tus mejillas coloradas.

lunes, 16 de marzo de 2026

Pálidas Mejillas

Puse un ojo en el parabrisas.
Está roto,
y ya no podríamos ver más allá.
Se cerró una ventana que nunca volveremos a mirar,
las que imaginamos y creamos,
solo imaginariamente.

Vivimos una vida con trapos y parabrisas rotos,
que tapan la vista
y no dejan ver quién realmente somos.

Navegamos fríos ante una necesidad espectante:
un aparente sueño,
un aparente miedo.

Pasa el tren,
ese tren que no te deja vivir.

Al fin podrás ver las mariposas y los árboles,
sentir el aire cálido en tu pecho,
y el sol caer sobre tus pálidas mejillas.


domingo, 15 de marzo de 2026

Blanco o azul,
distintos colores para nombrar
a las personas,
a sus aspiraciones y a sus sueños.

La blanca nieve
se dispersa tranquila;
no conoce de colores,
solo sabe estar.

Seríamos más felices
si simplemente estuviéramos.

Como la calma tenue
de la luz que entra por la ventanilla,
o la cálida mano
que se posa en tu hombro
de quien amas.

sábado, 14 de marzo de 2026

El estrepitoso silencio en el cuarto
era esa persona cantando,
como maravillada en un mundo
que se pinta muy lejos.

Un mundo de sonrisas e hipocresías,
o de lugares donde las máscaras
se eliminan.

Por la cruda cortina o manta
que cubre sus mejillas,
su cuerpo delicado por la desdicha,
por la triste noche de un día
que, habiendo explotado,
se desatornilla.

Porque las personas que habitan
no se maquillan,
solo existen en el día.



El estrepitoso silencio del cuarto
era una voz cantando en la penumbra,
como si un alma perdida
se maravillara ante un mundo
pintado demasiado lejos.

Un mundo de sonrisas aprendidas
y de hipocresías que florecen,
de lugares donde las máscaras
caen lentamente
cuando la verdad
rasga la piel de la noche.

Una cortina cruda, áspera,
cubre sus mejillas cansadas;
su cuerpo, frágil arquitectura,
tiembla bajo el peso
de una desdicha antigua.

Y en la triste noche de un día
que explotó en silencio,
la realidad se afloja,
como un tornillo vencido por el tiempo.

Porque las personas que habitan ese mundo
no necesitan maquillarse:
son sombras desnudas
que solo se atreven a existir
cuando el día las ilumina.


viernes, 13 de marzo de 2026

Lluvia sobre la pradera seca

La pradera seca y desértica del impío,
cuando cae la lluvia sobre el amable.
Y un rayo cae sobre la cólera del pensamiento.

Es en la raíz de las cosas,
estática y arraigada como el firmamento,

para regar con la nube de mis lamentos
la semilla de un porvenir sincero
en el silencio.

jueves, 12 de marzo de 2026

Sombras del infinito

Cuando lo eterno se convierte en lamento,
y nuestras miradas se entrecruzan en silencio.

Cuando respiras y ves el infinito a tu alrededor,
escuchas la melodía de los árboles y del viento.

Caes en el sueño apacible de la tranquilidad,
y sientes cómo en tus ojos entra la luz del cielo.

Cuando, como sombras, te acompañan tus tormentos,
sabía que reír no era sino la esperanza de un lamento.