Cuando tranquilo y suavemente pegaba la brisa en mi cara.
Redescubria la tranquilidad de un sujeto.
Como mirando calida y tranquilamente el horizonte.
De unos ojos que se caen despacio.
Como queriendo salirsen.
De las orbitras de lo existente y lo irreconocible.
Porque los pensamientos quietos.
Fueron sino el caliente,
Y calido, pecho que se pega sobre tu cuerpo.

