No puedo
Me reboza la soledad,
Este blog nace con el interés de plasmar mis ideas y conocimientos sobre diferentes temas como política, poesía, educación, filosofía, entre otros.
Me reboza la soledad,
Un golpe a la pared,
La corrosión ataca,
O debilita.
Y ya no soy nada ni nadie.
Simplemente estoy...
En un inmenso valle, con arboles, vacas y personas.
La vida te doblega o te vuelve mas fuerte.
Sus grandes cauces,
Te desbordan,
O se vuelven más anchos y fuertes.
La vida es un barco que requiere de tal vez un horizonte.
Felicidad, pobreza y Colombia.
Colombia el país más feliz del mundo, cuánta mentira en una frase. Los
medios de comunicación colombianos se vanaglorian diciendo que somos
catalogados como las personas más felices y ya de lo mucho que lo repiten causa
temor que la gente se lo crea. Según el diario el tiempo (2023, S.p), "El
Study on Women: lights and shadow" asegura que las mujeres de América
latina son las más felices del mundo y entre los países entrevistados Chile,
Peru, Paraguay, Bolivia y Colombia. Las colombianas son las más felices, lo que
causa es risa <<Somos un país con uno de los mayores índices de
violencia>>, y amargura porque el desempleo, la desigualdad social, y la
violencia de género en Colombia son una de las mayores problemáticas. En
palabras del blog SJR:
Los datos
estadísticos del DANE para el año 2021 la pobreza monetaria se sitúa alrededor
de un 39% de la población, y la pobreza monetaria extrema en alrededor del 12%.
Esto se traslada en que un porcentaje muy alto de la población del país, debido
a su situación económica, ve limitado su acceso a la educación y a la salud, a
condiciones dignas de bienestar y vivienda, y en última instancia a un trabajo
digno.” (2022, S.p)
Además, en este mismo artículo menciona la desigualdad racial y de
género, que no permite el ingreso al trabajo de manera justa a estás
minorías. Lo que de cierta forma choca contra afirmaciones de que somos el
país más feliz del mundo <<Más infeliz será>>. Lo que en últimas
repercute en la necesidad imperiosa de los colombianos de un mejor empleo, de
agua y salud accesibles a todos. Del mismo modo, es cierto que somos festivos,
sin embargo, también es cierto que la felicidad NO constituye sinónimo de gozo
y placer. Podemos gozar al instante, pero la incertidumbre y el dolor no
desaparecen. Así que los medios de comunicación nacionales e internacionales no
deberían crear un imaginario incorrecto de la realidad: En Colombia hay pobreza,
hambre, desempleo e infelicidad y esto es una verdad inalterable.
Por lo que en mi cabeza se pasa la idea: ¿Cuándo llegara ese día en que
los colombianos tengamos ese título de verdad, y que la tinta y realidad sea
coherente?, sueño con trenes, industrias, generación de nuestros propios bienes
y alimentos: un país autosostenible y por qué no amigable con el ambiente. Deseo
con fervor que está realidad la podré ver cuando la política tradicional
desaparezca y la sociedad no sucumba ante sus deseos individuales, mientras que
esto no suceda estamos condenados a la miseria.
Que chorreados están mis labios,
Mis maquillaje cae a chorros.
¡Oh!
Empezó a llover,
También por mi mejillas caen lágrimas.
¿O agua?
¡Que triste!
Que triste el sonido de la caída de un vidrio.
De un auto estrellarse.
Y llora,
¡Y llora!
Ya los paisajes son otros.
Ya la gente es otra.
La vida te pone fuego,
Mis piernas,
Oh flojas o pesadas,
Siento las fibras hervir,
Es un sentimiento desgarrador pero gratificante.
Es el sentimiento que puede con todo.
Mi piernas,
Que esbeltas,
Que fuertes,
Han sido mochadas,
Ya no corren igual,
Ya no bailan igual,
Caminan deambulantes.
Caminan sin rumbo.
Ya no son mis piernas.
La gente disfruta comprando, incluso yo, comprar cosas es adictivo, placentero; tener ropa nueva, nevera nueva, causa felicidad o bueno, aparentemente. Desde siempre ha existido el consumismo, en la edad media en las grandes plazas con sus mercaderes ofreciendo joyas preciosas, sin embargo, nunca ha sido más evidente y atractivo como ahora.
Me inunda,
Si me inunda.
No puedo negarlo,
Mirar bajo la piel de la maldad,
Sentir los callos pesados y mis piernas flacas.
Me inunda,
Sentir el estómago retorcer y mis manos caer.
Es dulce calor, que me quema.
Pero ¡Ay! Que éxtasis
La locura no deja,
La locura no me deja amar la maldad.
A ella,
A ella que me flaquea, que me mira.
A ella que no es ingrata.
A ella...
La vida de los días,
Etiquetas: #ensayo
Miro mis espejos y veo muchas cosas,
Mis piernas ven también cosas y sienten cosas,
Mi nariz huele a mierda, a ricas aromas.
Mis oídos escuchan todo, hasta que mueren.
De tanto que escucho ya no escucho a nada.
Mi madre no la escucho,
Es un silencio.
Ni a mi mismo me escucho.
Estoy sordo.
¡Que viva el caos!
¡Ay que viva la vida!
Son tantos los ruidos,
Son tantos los lamentos, los gritos.
Son tantos los bullicios, los pitos,
Que grito y no escucho.
Estoy sordo.
Que en la muerte no sea la excepción.
La naturaleza que adorna el paisaje de la ciudad, es la más espléndida belleza que existe. Hasta el punto que las ciudades y las casas se oscurecen bajo su manto. Por ello, me cuestiono: ¿Hasta que punto la fealdad de las cosas a destruido la belleza del ambiente?
¡Ay, ay! ¿Que es vivir?
La vida es una ruleta, dónde a veces estamos bien y creemos que estamos mal; deseamos otras cosas y resulta que luego cuando ya tenemos esas otras cosas, nos sentimos mal. Somos infelices de por vida. Nos gusta una mujer y luego ya no nos deja de gustar, y deseamos a otra; cuando ya tenemos a la otra sentimos que la que dejamos era todo cuánto queríamos.
Así sucesivamente, la vida se convierte un martirio, incluso para los ricos. Porque estos tienen asegurada su supervivencia, pero siempre surgen problemas, dudas, inconformidades que les hace la vida igual de quejumbrosa a los pobres. O tal vez un poco menos, tampoco hay que hacer de la pobreza algo bueno. Sin embargo, si no es la comida, sucede otra problemática, los seres humanos somos por antonomasia imperfectos. Por lo tanto, somos inconformes e insatisfechos, vamos siempre por lo que no tenemos. Esto no sé si es por la naturaleza que tenemos los seres humanos dónde la saciedad de comida, nos produce placer por un tiempo y luego decae.
La vida es un completo balbuceo, dónde el caer y levantarse es normal, estar triste, alegre, deprimido, es normal. Lo no normal consiste en no tener estás premisas, y creer que todo cuánto vivimos es perfecto. La religión creo que ha luchado por justificar ese tipo de acciones, yo diría deshumanas. Acciones innaturales que se asemejan fantasiosas, el perdón, la misericordia, la paz, la felicidad y la tranquilidad, son todas concepciones que provienen de la religión. Nos obligan a una lucha perpetua en contra de nuestra naturaleza. No obstante, no quita el continuo desaire, desasosiego, incertidumbre, que por un lado lo vas a tener ya sea siguiendo estos preceptos o actuando bajo el libre albedrío de la naturaleza.
En ocasiones llegó a pensar que nada de lo que hagamos tiene solución. Somos un caos viviente. En ciertos ocasiones la tierra me parece más un infierno que ese que llaman el infierno.
Por otro lado, el anhelado éxito, es la ilusión de la posmodernidad y el capitalismo, no hay éxito, el éxito es la lucha de la inconformidad y del engaño de una vida irreal. La cultura y la sociedad ha vendido, y nos ha hecho esclavos una vez más. Hoy más que nunca existe la esclavitud.
Por último, vivir o no vivir es el sueño de la vida. Tal vez la vida no tiene sentido, nos inventamos uno, y con eso vivimos; y morimos pensando que puedo haber sido hubiera actuado de otra forma. Perdón mi negativismo, pero la vida, es la sociedad del inconformismo y el gusto, las metas y la perdición. En conclusión nada.
Gracias mi querido lector.
Poema a mi amor
Tus ojos miel me vuelcan y
Mi mundo se posa al revés.
Ahora todo es más bonito.
Me gustan tus manos, tu piel,
Me gustan tus senos, tu cintura y tus pies.
¿Puede el mundo ser otro mundo desde que me besaste la piel?
La caminatas con tu mano en mi mano,
Y el cielo y el ocaso observando nuestros pasos.
¡Que hermoso es reír y ver tu sonrisa en el lago!
¡Que bello es vivir a tu lado!
Sentir el respiro profundo de tu cuerpo.
Sentir tu piel en mi piel, y fundirnos en una misma piel.
Sentir que estando tu en mi vida, lo tengo todo.
Por último, mi amada, quiero vivir una vida sin fin a tu lado.
¡Y que las chicharras, los mosquitos, el cielo y tú en medio, no deje de aparecer!
Te amo.
El Dios Uribe. Es el que habla por el diario el País. Por consiguiente, este señor se ha convertido en una figura tan representativa que los diarios no dicen nada, si no que Uribe los utiliza para hablar con sus propias palabras. Cómo se ilustra en el artículo "Álvaro Uribe lanzó dura crítica a Reforma a la Salud: “Pretende llevarnos a centros de salud del Estado, sometidos a politiquería”(S.p, 2023) Uribe usa al diario, y en sus palabras citadas, cubren casi la totalidad del diario en el inicio. Por otra parte, imágenes como la 1 y la 2 dónde aparecen los retratos de Uribe, lo muestran como una autoridad y poseedor del conocimiento.
LA LIBERTAD
¿Cómo ser
vida cuando todo está podrido?
Las aves ya
no vuelan,
Los
animales ya no corren,
Muertos en
grandes prados desiertos.
¿Qué es
libertad?
¡Dios mi
libertad!
Una
ilusión.
¿¡Qué es la
libertad!?
Comer una
arepa caliente,
Ir de
viaje,
Comprar
unos zapatos.
¡Dios mi
libertad!
Rompe estás
cadenas,
No son visibles,
pero si están muy ligadas.
¡Oh Dios!
¡Oh Dios!
Que la libertad
no sea la muerte.
POEMA AL CIELO AZUL
Las tardes se hacen eternas,
La larga espera,
El cielo nublado.
Mis piernas me tiemblan.
Mi cara sudada,
Mis manos sudadas.
Lloran silenciosamente,
Las lágrimas no caen,
Los lamentos no existen.
Solo estoy yo frente a un gran campo,
Quieto,
Impaciente,
Impenetrable.
EN
LAS MAÑANAS DE PENSAMIENTO
A lo largo de la vida me he encontrado con que la
sociedad me obliga a hacer lo que ellos quieren que yo sea. Por tal motivo, me llego
a cuestionar si soy realmente yo o por el contrario simplemente soy el reflejo
de los otros. Somos comunidad, somos cultura como dice Ernesto Sábato. ¿Y que
sí vivir es mirar al cielo, una y otra vez, y otra vez, todos los días; y mirar
las mismas casas, ¿las mismas paredes? ¿O acaso esto no es morir lentamente
bajo el yugo de los días, de las casas, y de los bares?
Yo no sé qué es vivir. En ocasiones simplemente es una
ilusión de los otros en nosotros. En ocasiones simplemente somos una ilusión. ¿Qué
vida es la que deseamos, bajo que necesidades, bajo que propósitos? ¿Serán
estos puestos por nosotros mismos o impuestos por los demás?
Me gusta vivir bajo mis propios términos, pero no
conozco mis propios términos. Soy una persona que vaga en una interminable
marea que me inunda y ahoga.